
Si, tienes razón, hace ya demasiado tiempo que no me pasaba por aquí. Ya sabes: que si el trabajo, que si los niños, que si las intransferibles demandas de la vida cotidiana y otras vicisitudes… En fin, ese día a día que generalmente no nos permite salirnos de su rutina y con el que terminamos fundiéndonos hasta casi perder nuestra identidad.
Pero hoy he conseguido escaparme por un momento de los límites de mi realidad habitual, a ver si consigo removerme dentro de mi caparazón y dejar de sentirme anquilosada durante unos minutos… ¡algo es algo, supongo!.

Ya está aquí. El Carnaval en Venecia, posiblemente el más famoso del mundo junto con el de carnaval de Río, está a punto de comenzar un año más. Será del 6 al 15 de febrero de 2010 cuando Venecia llene sus calles de color e imaginación, de alegría y muchas sorpresas.
El Carnaval de Venecia ha venido tradicionalmente envuelto en cierto halo de misterio lejos de los mundanales bailes y noches sin final de los carnavales tradicionales como el de Río o en España, Cádiz o Tenerife. Mientras en éstos priman los bailes y los disfraces más cotidianos, salvo en los sudamericanos donde los trajes brillan tanto por su pedrería como por su escasez de tamaño, en Venecia, lo más típico son los trajes venecianos donde cada cual oculta su rostro de muy diferentes máscaras.
El origen de estas mascaradas se remontan al siglo XVIII, la época de mayor auge de estas fiestas venecianas. En aquellos tiempos los nobles comenzaron a salir a la calle ocultos tras esas máscaras para poderse mezclar con el pueblo llano.

Embrujado por el tranquilo silencio de las aguas de sus canales, en Bélgica. Entre los colores sepia de mis recuerdos añejos y a veces demasiados lejanos, recuerdo aquel banco, en Brujas, donde un día me senté, sólo para aspirar el aire, para pensar, para mirar atrás y luego echar la vista adelante.
Allí, entre canales embrujados, teñido de colores pálidos, de piedras mohosas, de olor limpio, y del suave murmullo de las hojas secas llevadas por el aire fresco, pasé segundos, minutos, horas, no sé… para fijar la imagen en mi memoria, para prometerme que a aquel lugar al que llegué como cualquier otro y que me marcó a fuego con un pincel de artista para añorarla por siempre, volvería algún día, acompañado.
Pero no es Brujas, solamente; es Bélgica entera: Gante, Malinas, Amberes, Lovaina. Tocada por la mano de corazones renacentistas, bella y acogedora, suntuosa pero sencilla a la vez. Un lugar donde la paz se alcanza andando paso a paso, entre esos canales embrujados.

Morimos cuando nos sentimos sombra de lo que fuimos; también cuando nos convencemos de que somos el negativo de una foto a todo color que nunca conseguimos mostrar… Morimos cuando ya no soñamos, ni esperamos, ni anhelamos, ni intentamos crecer al menos un poco más… Morimos incluso cuando ya lo tenemos todo y no encontramos nuevos retos que nos hagan temblar de emoción, y hasta de miedo.
Por eso siempre hemos de tener dudas por resolver, cartas por contestar, abrazos por devolver. Por eso es tan importante seguir buscándonos, conociéndonos, descubriendo que somos mucho más que una simple sombra en la pared.

Sentado en el embarcadero, Luis volvió los ojos al mar. Su tersa superficie le devolvió el reflejo de las barcas cercanas. Reflejos del mar. Llamativos colores que parecían aliviar su viejo corazón traicionado, pero que tristemente se difuminaban con el paso de los segundos hasta perderse en el más profundo de los silencios.
Aún recordaba haberse levantado esa mañana, como cada día durante los últimos 12 años, en la cama de su lúgubre habitación, solo, sin más compañía que la de su vieja fotografía del teatro Rosicky donde había estado actuando durante mucho tiempo para los que, como él hoy, necesitaban un poco de vida fuera de su propia vida. Entre sollozos incontenibles, le habían dicho la tarde anterior que no podían aguantar más, que la crisis, aquella maldita crisis, estaba resultando demasiado dura y que habían de cerrar el teatro…
Sólo esa mañana, al despertarse, se dio cuenta de cuánto lo quería, de cuánto había perdido el tiempo dejándose llevar, sin ofrecerle nada desde el corazón, sino días de rutina, de mucho trabajo y de poco tiempo. Y sentado en aquel embarcadero, en el silencio de la noche que ya caía, la luna, como si nada hubiera pasado, le recordaba con su brillo alegre los muchos momentos vividos en el escenario, en aquellos primeros años de actor, cuando aún disfrutaba. Pero el tiempo, como el mar, le difuminó la ilusión por su trabajo, por la interpretación, por su público al que se debía, y del que nunca debió apartarse.

Probablemente no hay animal más esbelto ni elegante que la jirafa. Ni más frágil, aparentemente. Y extraño, porque aunque estemos acostumbrados a verlo, es un animal que se sale de los cánones habituales de los mamíferos. 5 metros de animal así lo atestiguan.
Y es que este “pequeño bichito” puede llegar a alcanzar, ni más ni menos, que 5 metros de altura los machos, y poco más de 4 metros las hembras. Característica ésta que les facilita la alimentación a base de hierbas y hojas de los grandes árboles. Eso sí, el problema lo tienen cuando han de tomar su alimento del suelo o beber, pues han de adoptar una extraña postura para agacharse, abriendo las patas delanteras hasta inclinar el cuerpo hacia delante.
Pero este animal tiene otras características muy curiosas, como por ejemplo, su lengua que mide 40 cms. Respecto a su cuello característico, sus vértebras cervicales pueden medir medio metro de longitud.

Europa despierta cubierta por un blanco manto de nieve y frío: colegios cerrados, trenes varados, vuelos retrasados, pueblos aislados. Caos. Con Mayúsculas.
Tristeza de unos, alegría de otros. Yo, por suerte, me encuentro entre esos últimos. Quizás porque toda mi vida la he pasado en dos ciudades cálidas que me acogieron con cariño, Málaga y Tenerife, y jamás viví unas nevadas así. Sin embargo, quiero y necesito creer que es mi alma de niño el que me hace verla con ojos infantiles. Son sueños, son esperanzas, son ilusiones las que se despiertan en mí con ese blanco manto de nieve.
Donde unos solo ven el frío, yo veo la calidez del hogar. Donde unos ven colegios cerrados, yo veo niños en las calles jugando en la nieve. Donde unos encuentran caos circulatorio, yo veo aquellas estampas típicas de Navidady estoy deseando encontrar un buen alquiler de coches para recorrer toda la ciudad…
… Navidad, nieve. Yo no puedo pedir más… o quizás sí… paz, tranquilidad y una familia con la que compartir esas ilusiones.

Seguro que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos envidiado a los pájaros y hemos deseado sentirnos como ellos. En mi caso, quise ser águila, y poder extender las alas y volar libre, surcando el aire sin destino, sin horizonte concreto, sólo sintiéndolo allí abajo, siempre a la vista pero libre. Son deseos, son sueños, sí, pero tan bonitos a veces que el espíritu se ve arrastrado a intentar conseguir esas metas tan altas.
¿Por qué águila? ¿por qué no cualquier otro pájaro, como el halcón, como el ruiseñor o como la gaviota? por su porte, por su elegancia, por su altivez, porque son el mejor ejemplo de esa superioridad que debe sentirse siendo capaz de volar y sentirse dueño del cielo.
Aparte está, claro, su belleza. Ese plumaje característico que le hace tener el cuerpo oscuro y la cabeza, a partir del cuello, de color blanco. Ese pico grande y puntiagudo con el que se permite el cazar a sus presas; su vista tan aguda que le permite divisarlas a semejante altura y a casi dos kilómetros de distancia gracias a los dos puntos focales que tiene.

En estas fiestas que se aproximan raro es que falten las anécdotas de los mayores de la casa, en especial aquellas que nos trasladan a hechos ocurridos años atrás, cuando los jovencitos de la familia eran ellos mismos. Así, la Historia en primera persona forma parte de las conversaciones en las que nos sumergimos mientras aguardamos la llegada de la Navidad, o del Año Nuevo.
Es entonces cuando los álbumes de fotos se convierten en fuentes de recuerdos de esos acontecimientos que quedaron guardados en lo más íntimo de las memorias de aquellos a quienes tanto queremos y respetamos. Claro que también hay libros, como el que lleva por título: “Busque, compare y si encuentra un libro mejor, ¡cómprelo!“, un libro que nos ha llamado mucho la atención y que seguro que encantará a curiosos y a enamorados de la publicidad de todos los tiempos, (por cierto, ¡cómo ha cambiado en los últimos años!.

Aire, espacio abierto, verde pálido, nostálgico. Paisajes rurales, extensos campos que de repente pierden su razón de ser en abruptos acantilados o en un litoral donde el mar parece luchar por ganar terreno y avanzar cada vez más adentro.
Gales, donde el silencio a veces daña los oídos. Donde todo parece acogedor y familiar y el espíritu se relaja buscando ese hogar que a veces necesitamos. Allí la calma es perfecta y sólo la altera el sonido de los animales, o el batir de las olas, o el canto de los pájaros, o el tañir de las campanas de sus pueblos.
Las leyendas galesas han dibujado una silueta en sus parajes que los vuelven mágicos. La Península de Gower nos muestra sus playas de arena fina y extensas, sus intensas mareas, y los horizontes inacabables. Carmarthen, sus leyendas artúricas y la magia de Merlín en sus calles empedradas; Pembrokeshire, su soledad de pueblos intensamente rurales, detenidos en el tiempo.
Cerrad las ventanas de casa; apagad el televisor; quedaos en silencio y simplemente relajad la mente para perderos en viajes embriagadores transportados por imágenes, porque todas ellas os devolverán esa calma que a veces pensamos que hemos perdido…