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Famosa por sus paisajes, la Toscana es un lugar donde la armonía se hace presente; donde nuestros mundos más íntimos y nuestras ensoñaciones se hacen realidad bajo la quietud de sus cipreses y de sus campiñas tejidas en verdes y marrones.
Esos son sus colores; los óleos con los que siempre dibujamos un paisaje toscano en nuestra mente. Y junto a sus cipreses y sus campiñas, siempre aparecen las nostálgicas siluetas de las casas de labranzas, de los tranquilos señores, ya entrados en años, que pasean por caminos bajo un sol achicharrante, y de señoritas de faldas largas hasta los tobillos y camisas blancas de encaje, que sombrilla en mano, sonríen tímidamente al cruzarse con nosotros. No sé por qué, pero la Toscana me lleva a épocas pasadas, a mediados del siglo XX, cuando la vida se vivía a otro ritmo.
Por esos caminos de tierra y bajo ese sol que dibuja las alargadas sombras de los cipreses llegamos a preciosas aldeas, a villas fortificadas y a pueblos con un encanto muy particular; a castillos de otra época y pequeñas ciudades de altas torres y murallas inmortales, como San Gimigniano o como Lucca. Incluso a ciudades como Pisa o Florencia, que aún siendo más señoriales, no dejan de lado ese sabor artístico que toda la Toscana tiene.

En cualquiera de las plazas de una de esas villas, podremos sentarnos, en cualquier silla ajada, que crujirá bajo nuestros cansados huesos y aspirar ese olor que da todo lo añejo.

Miraremos el pequeño vaso de cristal basto lleno del más exquisito vino toscano, lo agitaremos suavemente, lo disfrutaremos, y nos lo llevaremos a la boca. Lo paladearemos, y su gusto, el que nos inunde la boca, nos traerá los mismos recuerdos que poco antes habíamos tenido al divisar los paisajes y que nos había inundado la vista. Verdes y marrones. Nostalgia y tranquilidad.

Las altas torres de San Gimigniano nos sonreirán. Nos hablarán con el tañido de sus muchas campanas. Y será un tañido antiguo, será un sonido detenido en el tiempo, un ruido perdido en los ancestrales vestigios del mundo más rural, de un mundo donde la Calma es Ley.

Y la llegada de la tarde volverá a dibujar nuevas sombras, nuevos colores y nuevas sensaciones. Daremos ese último trago de vino toscano. Dejaremos caer unas liras sobre la mesa, y el camarero, servilleta al hombro, nos despedirá con una cálida sonrisa hasta nuestros próximos vuelos a estas tierras… Arrivederci…


lindas fotos muy desestrezante, justo ahora que lo necesito, gracias
saludos
Comentario por Isabel Parra AlvarezIsabel
11-11-2009 @ 10:48 pm
fuera del paizaje que ya es hermoso para la vista ,lo que me gustaria tomar un buen mosto ,ya que debe ser famosa por sus viñedos
Comentario por maria isabel12-11-2009 @ 1:01 pm
definitivamente dejas mis ojos asombrados con tanta belleza gracias
Comentario por stella vergara13-11-2009 @ 4:22 am
A mi que me gusta la pintura, después de ver estas fotos, indiscutiblemente me haria pintor de paisajes. Gracias por mostrarnos la paz de esta región italiana.
Comentario por Jose16-11-2009 @ 11:09 am
Creo que pasaría horas y horas admirando estos bellísimos paisajes, sinterminar de extasiarme.
Comentario por LAURA CORTES19-11-2009 @ 7:03 pm
Nuestro mundo es bello, cuidémoslo desde nuestro alcance
Comentario por Raul Jaramillo23-11-2009 @ 6:26 pm
estan muy bonitas esesas fotos
Comentario por yacid saanchez27-11-2009 @ 3:11 pm
los paisajes del mundo son muy bello y se reflejam en estas fotos
Comentario por raquel28-11-2009 @ 7:52 pm
estas fotos me reljaron mucho justo en este momento que lo necesitaba
Comentario por brendaGracias
13-02-2010 @ 7:27 pm
estaba estrezadisima despues de estos paisajes
Comentario por marycruzestoy mas tranquila gracias
19-02-2010 @ 3:04 am